Cómo funciona EstafaCheck

EstafaCheck no adivina si un mensaje es fraudulento. Busca patrones que se repiten en los fraudes por mensaje, te enseña cuáles ha encontrado y explica por qué son relevantes, para que decidas tú con más contexto.

Esta página explica qué mira exactamente, qué no puede ver y dónde se equivoca, porque una herramienta de este tipo solo es útil si se entienden sus límites.

Qué analiza

El análisis trabaja únicamente sobre el texto que pegas. A partir de él busca cuatro cosas distintas:

  • Qué se pide: contraseñas, códigos de un solo uso, datos de tarjeta, transferencias o Bizum. No basta con que la palabra aparezca: tiene que haber una petición real, así que «introduce el código» y «nunca compartas el código» se leen como cosas distintas.
  • Cómo se pide: urgencia, plazos muy cortos, amenazas de bloqueo o presión para actuar sin comprobar.
  • A dónde lleva: enlaces con dominios que imitan marcas, acortadores, direcciones IP, extensiones poco habituales o conexiones sin cifrar.
  • Cómo está escrito: caracteres invisibles, alfabetos mezclados dentro de una palabra, letras separadas una a una o cifras que sustituyen letras, todas ellas técnicas para esquivar filtros.
  • Qué elementos contiene: enlaces, teléfonos, correos, importes, códigos, cuentas o carteras de criptomonedas. Se extraen para mostrártelos y para dar contexto a lo demás; por sí solos no indican fraude.

Cómo se calcula el riesgo

Cada señal detectada suma puntos según su gravedad. La suma se limita a 100 y determina el nivel: por debajo de 35 es riesgo bajo, entre 35 y 69 medio, y a partir de 70 alto.

Por encima de las señales sueltas están las combinaciones, que son las que de verdad reconocen el fraude. Un enlace no dice nada; un enlace que imita a tu banco justo después de anunciarte que te bloquean la cuenta lo dice casi todo. Cuando una de esas combinaciones aparece, marca un mínimo para la evaluación aunque las señales por separado sumaran poco.

Toda combinación que eleve el resultado tiene que poder explicarse, y la explicación que lees arriba del todo es exactamente la de la combinación que ha fijado ese mínimo. No hay reglas ocultas que muevan la puntuación sin decir por qué.

Por eso la puntuación no es la suma literal de los pesos que ves en las tarjetas: es una valoración del conjunto.

Qué no analiza

  • No comprueba si un dominio está activo, ni consulta listas de sitios maliciosos: no hace ninguna petición de red.
  • No verifica quién es el remitente ni si un número de teléfono es real.
  • No abre los enlaces del mensaje ni mira qué hay al otro lado.
  • No interpreta lo que se ve en una imagen: de una captura solo extrae el texto, y ese texto puede contener errores de lectura.
  • No entiende contexto personal: no sabe si esperabas ese paquete o si conoces a quien escribe.
  • Está pensado para mensajes en español; con otros idiomas detectará muchas menos señales.

Falsos positivos y falsos negativos

Un falso positivo es un mensaje legítimo que puntúa alto. Ocurre, por ejemplo, con comunicaciones reales que combinan urgencia y un enlace, algo que algunas empresas siguen haciendo.

Un falso negativo es un fraude que puntúa bajo. Ocurre con mensajes muy breves y sin enlaces, con conversaciones que empiezan sin pedir nada, o cuando el fraude está en una imagen o en una llamada posterior.

Las reglas se ajustan buscando el equilibrio: si se endurecen demasiado, cualquier mensaje comercial daría alarma y el resultado dejaría de ser útil.

Para no ajustarlas a ciegas, el motor se mide contra un conjunto de mensajes de prueba escritos a mano —legítimos, sospechosos, fraudulentos y ambiguos— que se ejecuta con cada cambio. Un mensaje legítimo marcado como fraude cuenta como el error más grave: si la herramienta desconfía de todo, deja de servir para algo.

Análisis de capturas

Además de pegar texto puedes subir una captura del mensaje. El recorrido es: la imagen se lee con un motor de reconocimiento de texto que se ejecuta en tu navegador, el texto reconocido aparece en un campo editable y, cuando tú lo apruebas, pasa por el mismo motor de señales que cualquier texto pegado a mano.

No hay un análisis distinto para las imágenes: el reconocimiento solo produce texto. La puntuación, las señales y las recomendaciones se calculan exactamente igual.

El reconocimiento se equivoca con cierta frecuencia, sobre todo con capturas borrosas, con poco contraste o con el mensaje en diagonal. Puede confundir caracteres parecidos y partir direcciones web al final de una línea. Por eso el texto se muestra antes de analizarlo y se puede corregir: esa revisión forma parte del proceso, no es un paso opcional.

La primera vez que usas una captura, el navegador descarga el motor de lectura desde este mismo sitio. Después queda guardado y funciona también sin conexión.

Qué pasa con el texto que pegas

  • El análisis se ejecuta íntegramente en tu navegador: el texto no se envía a ningún servidor porque la aplicación no realiza ninguna petición de red.
  • No se guarda en ningún sitio: al recargar o cerrar la página desaparece.
  • No hay cuentas, ni historial, ni cookies de seguimiento.
  • Los enlaces detectados se muestran como texto y no se pueden pulsar, para evitar abrir por error una web fraudulenta.

Señal no es prueba

Encontrar señales significa que el mensaje se parece a los que se usan para estafar, no que exista un fraude. Y no encontrarlas no acredita que el mensaje sea legítimo.

La comprobación que sigue siendo decisiva no la puede hacer una herramienta: entrar tú en la aplicación oficial, llamar al número que ya tenías o preguntar por otro canal a quien dice escribirte.

Compruébalo tú mismo

Puedes pegar un mensaje y ver exactamente qué señales encuentra. Los detalles sobre datos están en la política de privacidad.

Analizar un mensaje sospechoso